DEFENSORÍA DEL PUEBLO RECHAZA LA VIOLENCIA EN TODAS SUS FORMAS Y CONVOCA A FORTALECER LA PAZ Y LA ARMONÍA SOCIAL
13 de mayo de 2026
La Defensoría del Pueblo expresa su profunda preocupación y
condena los hechos de violencia registrados en la ciudad de Santa Cruz de la
Sierra, protagonizados por personas particulares y que generan un impacto
negativo, reavivan discursos de odio y un retroceso al avance en la convivencia
pacífica.
El primer hecho involucró a un grupo de dirigentes políticos
y derivó en agresiones verbales y físicas que afectaron a una periodista,
mientras realizaba labores de cobertura informativa. El segundo incidente, se
refiere a actos de agresión física e intolerancia entre docentes universitarios
al interior de una casa superior de estudios, en presencia de estudiantes.
Ambos casos, difundidos ampliamente en medios de
comunicación y redes sociales, generaron diversas repercusiones; mientras
distintos sectores expresaron su rechazo, otros respaldaron e incluso
celebraron la violencia como forma de reivindicación y defensa de posturas
ideológicas o espacios de poder.
La Defensoría del Pueblo recuerda que toda manifestación de
violencia física, verbal o psicológica, independientemente de la posición
política, ideológica o sectorial de las personas involucradas, constituye una
vulneración de los derechos humanos y afecta gravemente la convivencia
pacífica, el tejido social, el respeto a los principios democráticos y el
Estado de derecho.
En ese marco, debemos recordar que, la Constitución Política
del Estado de Bolivia, en su artículo 8, Num. II que establece que “El Estado se sustenta en
los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad,
reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio,
igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación,
bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y
redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien”.
En ese sentido se continuará exhortando y llamando a la
población a canalizar los conflictos a través del diálogo y las vías legales,
evitando toda forma de violencia e intolerancia que pueda derivar en
vulneraciones de derechos o en la comisión de delitos.
Asimismo, se convoca a toda la población a constituirse en
guardiana de la convivencia pacífica. De manera especial, se exhorta a los
actores políticos, organizaciones sociales y autoridades en los distintos
ámbitos, que se encuentran bajo la mirada pública, a asumir la responsabilidad
de contribuir en la construcción de una sociedad tolerante y respetuosa del
ejercicio democrático que, se ve amenazado. Se debe evitar los discursos de
odio, la confrontación y la violencia, que profundizan la polarización y ponen
en riesgo la paz social.
Finalmente, la Defensoría del Pueblo reafirma su compromiso
con la defensa y promoción de los derechos humanos, la cultura de paz y el
fortalecimiento del diálogo democrático como único camino para la resolución de
los conflictos sociales.


